
El Madrid flamenco de Jacobo Rivero
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José María Velázquez Gaztelu
Rne audio. Solo tienes que escuchar. En radio clásica de radio nacional de españa. Nuestro flamenco
Jacobo Rivero
con josé maría velázquez gaztelu.
José María Velázquez Gaztelu
Señoras y señores, amigos, los más cordiales saludos y bienvenidos a Nuestro Flamenco, el programa que todos los lunes Y miércoles, de 12 de la noche a 1 de la madrugada, les ofrece Radio Clásica Radio Nacional de España. También pueden acompañarnos cualquier día, a cualquier hora y desde cualquier país a través de nuestros podcast en RNEaudio. Esta noche les hablamos del libro Memoria social del Madrid Flamenco del periodista, escritor y documentalista Jacobo Rivero. Una crónica viva y palpitante de unos personajes y unos lugares que definieron la presencia del arte flamenco durante un periodo concreto en la capital de España. Y entre esos personajes encontramos nombres significativos de la guitarra que recorren intermitentemente el relato. De manera que el prólogo guitarrístico lo vamos a dedicar a la música de algunos de esos compositores e intérpretes que aparecen en el libro Candela, Memoria social del Madrid flamenco. Y uno de ellos es el de José Jiménez El viejín, que en 1999 publicó un disco estupendo titulado Algo que decir. Perteneciente a ese grupo de músicos que surgió del barrio madrileño de Caño Roto, El Viejín, hijo del bailar el tupé y de la bailaora La Cuatro, acompañó como segunda guitarra a Paco de Lucía por los escenarios del mundo. Precisamente fue Paco el que dijo del disco del Viejín lo me ha dado una gran satisfacción, sobre todo por la originalidad, la creatividad y el buen gusto de ese trabajo. El Viejín, elegante y caballero, continúa diciendo Paco de Lucía, es un guitarrista que no sólo toca bien para cantar y bailar, lo que es fundamental, sino que es un virtuoso y posee una gran calidad como compositor. Pues con estas palabras de Paco de Lucía les ofrecemos de José Jiménez El Viejín, la rondeña raíz, Raíz rondeña de José Jiménez de Alviejín. Y El Viejín es uno de los nombres que aparecen en el libro Candela, Memoria social de un Madrid flamenco, que junto a su autor Jacobo Rivero, les presentaremos en el segundo tramo del programa. Otro de los nombres de guitarristas que encontramos en dicho libro es el de Rafael riquel, que en 1996 publicó su excelente disco Alcázar de cristal. Y hacemos constar esa fecha porque precisamente está muy cercana o incluso dentro del periodo que relata el libro de Jacobo Rivero, pues de Alcázar de cristal, de Rafael Riqueny escogemos las alegrías Tacita de plata, Tacita de plata, Alegrías de Rafael Riqueni, uno de los nombres que encontramos en el libro de Jacobo Rivero Candela, memoria social de un Madrid flamenco, del que les hablaremos una vez finalizando este prólogo guitarrístico. Un prólogo guitarrístico en el que ahora le damos paso a la música de un reconocido y prestigioso compositor e intérprete casimismo aparece en dicho libro José Mi Carmona. Pues aquí tenemos a José Mi Carmona en granaína, dedicada a su tía Marina Habichuela, el contrabajo de Javier Colina, manteniendo un diálogo con la guitarra de Josemi. Tía Marina Bichuela, granaína de José Mi Carmona, con el contrabajo de Javier Colina. Y finalizamos esta galería de algunos guitarristas que pasan por el libro de Jacobo Rivero Candela, memoria social de un Madrid flamenco, con Paco de Lucía, también mencionado en dicho libro. Pues de Paco de Lucía escogemos su famosa bulería El pañuelo, con Paco de Lucía. Los nudillos, palmas y jaleos de Manolo Soler y Pepe de Lucía e ilustraciones de bailes finales también de Manolo Soler. El pañuelo, bulería de Paco de Lucía, una pieza con la que finalizamos el prólogo guitarrístico de Nuestro flamenco. En radio clásica.
Jacobo Rivero
Nuestro flamenco con josé maría velázquez gaztelu.
José María Velázquez Gaztelu
All right.
Flamenco Singer
Quiero hartarme de llorar, Dejarme un momento solo. Quiero altarme de llorarme que ponga flores. A esa tumba que es gran recuerdo. De mis amores. Ay, a la madre mía, Porque se la lleva. Ciero que él no quería. Pero se lleva hito Oh, mi alegría.
José María Velázquez Gaztelu
Con la guitarra de Manolo Sanlúcar y en un registro de 1975, con reedición en 1989, granaína y malagueña del Mellizo en la voz de Chaquetón y Chaquetón, El cantaor José Díaz Fernández, chaquetón, querido y recordado amigo que nos dejó en 2003, es uno de los nombres que aparecen en el libro Memoria social de un Madrid flamenco, cuyo autor, el periodista, escritor y documentalista y también hombre de radio, Jacobo Rivero, ha tenido la gentileza de atender nuestra llamada desde Victoria. Pues muy buenas noches, Jacobo y muchas gracias por estar con nosotros.
Jacobo Rivero
Buenas noches, muchas gracias por invitarme a este programa.
José María Velázquez Gaztelu
Candela. ¿Qué era Candela, o mejor dicho, en qué se convirtió ese bar en el corazón del barrio madrileño de Lavapiés, dirigido por Miguel Aguilera?
Jacobo Rivero
Bueno, yo creo que sobre todo fue un refugio, un refugio que Miguel abanderó, que tenía banda sonora de flamenco, pero también de casticismo en el sentido de que yo entiendo lo castizo también como la unión de muchas culturas y de muchas mezclas. Y en las puertas de puertas para dentro del Candela lo que se unió ahí fue yo creo que diferentes familias del flamenco, teniendo a Enrique Morente, yo creo un poco como bandera totémica por su amistad con Miguel y también por estar muchas horas y muchas noches, sobre todo en ese local de la calle Olmo. Y fue en mi opinión un lugar muy especial, sobre todo para la guitarra flamenca, porque aparte de Riqueni, de Gerardo Núñez, de un montón de gente, emergió una generación de gente joven, estoy pensando en Paquete, Antón Jiménez, en Montoyita también, aunque diferente, en un montón de guitarristas, José Mi Carmona, que se alimentaron y que crecieron en las paredes del Candela, en la que además también estuvieron atravesadas por otras tribus que circulaban un poco por por la ciudad de Madrid.
José María Velázquez Gaztelu
Era también una época en que los tablaos, los grandes tablaos empezaban de alguna manera a desaparecer, los que tuvieron su momento a principios de los años 70. ¿Entonces se puede calificar el Candela como un lugar flamenco en el que se refugiaron los flamencos también en esa época, en el que se podían encontrar, se podían ver, podían tocar? ¿Era un lugar especialmente flamenco?
Jacobo Rivero
Claro, yo creo que sí, porque es como dices, es como empieza la época de los festivales, de los grandes festivales flamencos, la cumbre, todo eso se empieza a mover y se empieza a encontrar ahí muchos artistas que viven en la ciudad, muchos de ellos además viven relativamente cerca del Candela, en la zona de Lavapiés o el Rastro, pero también muchos artistas que están de paso hacen parada casi obligatoria en el Candela porque saben que es un lugar de encuentro. En el caso de los guitarristas también a veces como para para intercambiarse falsetas, para hablar también de guitarristas, de guitarrerías, de todo lo que se mueve alrededor del mundo flamenco. Se hicieron contrataciones en el Candela, se hicieron amistades, se hicieron proyectos. Yo creo que el Candela fue un lugar de creatividad muy potente, pero sin duda alguna de un refugio para muchos flamencos y que tenía también que ver con un componente generacional y de época, porque claro, Candela abre en 1982, que es el año en el que gana Felipe González las elecciones en octubre, el año en el que vienen los Rolling Stones a España, el año de la visita de Juan Pablo II, Enrique Tierno Galván es el alcalde de Madrid. Digamos que ahí hay unas energías que a lo largo de esa década se irían desarrollando y que convergían en muchas ocasiones en el Candela. Los conciertos de Camarón en el Palacio de los deportes ante 15.000 personas, los conciertos en el San Juan Evangelista, incluso peñas, la peña Chaquetón que nace en el Candela o que inaugura el Candela, aunque luego se iría para la calle Canarias, pero que están ahí en ese momento de enorme emergencia para el flamenco. Y el Candela es fundamental en ese momento.
José María Velázquez Gaztelu
Jacobo, quizá personalizando un poco el fenómeno Candela, ¿El Candela hubiera sido lo que fue sin Miguel Aguilera, que además Miguel terminó llamándose Miguel Candela o Miguel el del Candela total?
Jacobo Rivero
No, para nada. Yo creo que los bares y los lugares y los espacios que se retienen en la memoria no son tan importantes porque hay una figura que los ha sabido desarrollar. Y en ese sentido Miguel fue un genio, porque además él distribuía el juego perfectamente en el interior del Candela, de la gente que bajaba a la cueva, la gente que no bajaba a la cueva cuando había que callarse, cuando había que manifestar respeto. Yo creo que Miguel Candela claramente imprimió la filosofía que tuvo ese local, incluso a posterior de su muerte. Incluso ahora que hay un nuevo Candela muy diferente al anterior, yo creo que su espíritu y su alma sigue por ahí flotando.
José María Velázquez Gaztelu
Otro de los nombres citados en el libro de Jacobo Rivero, Candela, memoria social de un Madrid flamenco, es el de Enrique Morente. Pues aquí tenemos a Enrique Morente con la guitarra de Pepa Pichuela en una pieza de su disco de 1977 despegando, titulada Compañero, con la estructura literaria de fragmentos de la Elegía de Ramón Sigez de Miguel Hernández.
Flamenco Singer
Yo quiero ser llorando el hortelano. De la tierra que ocupa y estar coma compañerico del alma. Tan temprano. Y tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. Un manotazo duro, un gorpela, un hachazo invisible y homicida, un empu brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida. Sobre rastro de difunto y sin calor observé y sin consuelo voy de mi corazón a mi azul. No perdono a la muerte enamorada, No perdono a la vida de satenta, no perdono a la tierra ni a la nada. Y en mi mano levanto una tormenta de piedra, rayo y hacha tridente. Volver a mi huerto y a mi guerra por los altos andamios de las flores pará tu alma colmenera de Angélica le será y la volverá al arrullo de la re de lo enamorado labrador, alma del almendro de nada te requiero que tenemos que hablar de muchas cosas. Compañero del compañero. Compañero, compañero, compañero.
José María Velázquez Gaztelu
Con la guitarra de Pepa Bichuela y con la estructura literaria de los versos de Miguel Hernández en la Elegía a Ramón Sig, la creación de Enrique Morente. Compañero en un registro de 1977 aquí en nuestro Flamenco, el programa de Radio Clásica en Radio Nacional de España, nos acompaña esta noche Jacobo Rivero que nos presenta su libro Memoria social de un Madrid flamenco. Jacobo, como autor, como periodista, ¿Cuáles son los alicientes o los motivos que te han llevado a escribir este libro?
Jacobo Rivero
Bueno, por un lado, por cierto que despegando yo creo que es uno de los discos totémicos de referencia para pensar en ese tiempo del Candela, aunque abriera posterior, igual que Sacromonte, yo creo que que Morente en esos dos discos también tiene algo que ver con la filosofía que luego tuvo el Candela. Los motivos que me han llevado escribirlos. Bueno, yo vivo en el barrio de Lavapiés desde hace ya más de 30 años, fui asiduo a la parte de arriba del Candela y me parecía interesante. Tengo un enorme respeto por el flamenco, no soy flamencólogo, pero sí soy aficionado y me parecía que la historia del Candela era una historia que aunaba muchos componentes que a mí me interesan. La memoria social es una de las cosas que en mi trabajo más desarrollo y me parecía que era una buena percha el Candela para hablar de la memoria social del barrio de Lavapiés, para de alguna forma también hacer un homenaje a Miguel y al flamenco madrileño, o a una parte del flamenco madrileño. Y también una voluntad de investigar y de documentarme, de hablar con gente que lo vivió desde la cueva, que lo vivió en los alrededores, que lo vivió de diferentes formas. Entonces hice una primera selección de personajes diversos, porque claro, el problema del Candela es que pasó tantísima gente, hubo tantos protagonismos compartidos que no puedes. Hay tantísimas anécdotas que digamos que no puede llegar a todo, pero la idea del libro no era hacer un recopilatorio de anécdotas, sino hacer una especie de documental en formato libro, que a partir de una serie de personajes nos vayan describiendo lo que fue el Candela y que tenga los tres elementos fundamentales del flamenco, el cante, el toque y la guitarra. Entonces, bueno, pues por eso un personaje como la Tati, que yo creo que es una bailaora fundamental en el rastro madrileño, en Madrid. Y lo mismo con las entrevistas que hice con José mi Carmona, con Paquete, en fin, con otra gente y luego sobre todo con Pablo Tortosa de la Peña Chaquetón, que estuvo en ese origen, tuvo esa voluntad de investigar y de hacer para el lector o la lectora una mirada amplia de lo que fue el Candelabro.
José María Velázquez Gaztelu
Camarón, otro nombre que también tú consignas, Jacobo, en tu libro, Camarón de la Isla. Pues aquí lo tenemos en Seguirilla con la guitarra de Paco de Lucía, en un registro de 1970.
Jacobo Rivero
Vamos a cantar como cantan los gitanos.
Flamenco Singer
Ya los santos.
Jacobo Rivero
El que sabe sabe.
Flamenco Singer
Pa que A mi madre me la pongo
Jacobo Rivero
buena casa.
Flamenco Singer
No santé de mí, de mí todo.
Jacobo Rivero
Ole canta puro.
Flamenco Singer
Que está fatigado, que está duque.
Mi
cuerpo ten.
José María Velázquez Gaztelu
Con la guitarra de Paco de Lucía y en un registro de 1970 Seguirilla de Camarón de la Isla. Esta noche en Nuestro Flamenco, el programa de Radio Clásica, Radio Nacional de España, el periodista y escritor Jacobo Rivero nos presenta su libro Memoria social de un Madrid flamenco. Es un libro escrito desde la experiencia, desde las propias vivencias tuyas. Eso por un lado y también, ¿Qué representó para ti esta experiencia como escritor?
Jacobo Rivero
Bueno, yo entré en el Candela, recuerdo bien la fecha, en diciembre del 89, por primera vez con un par de amigos que parábamos ya por el barrio de la Pies y realmente sí, lo frecuente y todavía, de hecho, a día de hoy todavía lo frecuento, no tanto como antiguamente, claro, ni en aquellos momentos, pero represento una parada imprescindible en mi ruta nocturna de Lavapiés. Y fue un lugar, ya te digo, desde el primer momento en el que entré, que lo sentí como de acogida, un lugar en el que te hacían sentir como una persona más y en el que flotaba en el ambiente un respeto por todas aquellas personas que atravesaban la puerta y que a veces no sabían ni muy bien ni dónde estaban entrando. Entonces creo que para mí significó ya te digo, un lugar muy importante en mi vida, en mi juventud, donde entablé muchísimas amistades, donde tuve grandes conversaciones. Recuerdo incluso una vez estuve con una documentalista de Nueva Orleans y fue fascinante también la conversación con Jose Navarra. En fin, un lugar muy, muy especial, muy especial y creo que para Madrid y para el barrio de Lavapiés también fue un lugar sin duda imprescindible en la historia de la cultura y del ocio de la ciud. Además creo que fue la puerta de entrada para que mucha gente nos acercáramos al flamenco. Creo que tenía un poder de seducción. Esas paredes, ese cartel de la cumbre flamenca de 1984, ese cartel impresionante de Camarón en París en el 87 con la Tati, con esos colores, esas fotos, esa presencia regular de gente como Juan Verdú, como Camarón de la Isla alguna vez, pero sobre todo con la presencia de Morente, en fin, con Ben Antonio Benamargo, bueno, con un montón de gente que se mueven, Miguel Espín, en fin, Carmel Linares, no sé, una sensación de un lugar de encuentro y acogido.
José María Velázquez Gaztelu
Pues Maite Martín también aparece en tu libro. Pues aquí tenemos a Mayte en Alegrías en un registro del año 2000. La guitarra de Juan Carlos Romero y las palmas de Mayte Martín, Antonio Coronel y Juan Carlos Romero. Jacobo Rivero, muchísimas gracias por haber estado con nosotros. Gracias por tu libro, Candela, Memoria social de un Madrid flamenco.
Jacobo Rivero
Muchísimas gracias a vosotros. Muchísimas gracias por tu programa, que es una de mis fuentes de alimentación también semanales de flamenco. Y encantado de estar aquí.
José María Velázquez Gaztelu
Un fuerte abrazo, Jacobo.
Jacobo Rivero
Un abrazo.
Flamenco Singer
Ay, por tabaco hay brarta
allá Roma
se va por bula hay por tabaco hay brata. Por manzanilla sal. Ay, por manzanilla Sanlúcares guapa y morena te llama Carmen y aquí están los pabeles para casarme. Ay, que la licencia de Romau la tengo escrita, niña, las quiero ayudar desde chiquita. Me dio la calle nueva. Ay, Manuel, angustia cantada. Bebió la calle nueva hay las cartillas de Pinini ya que no hay utrera ayutrera. A cuanto arte que todo te pisa. Tú borracha con tu canter. Allá soy aquel contrabandista que siempre huyando va. Que cuando salgo con mi alcañón de Gibralt y si me saldo y el alto a mí me da. Y que de mía cal hay que ya sabe dónde va y cuando va andando, cuando va andando, cuando va andando, cuando va andando. Rosa, Ilirio, Lirio y Rosa va derramando. Que mande matado un tiro y en esta calle se suena que mata y mata un tiro. Ay, nunca llueve y como truena que con esa para sabir mundilla y que yo te pago la entrada, que si tu madre no quiere que hay que dirán que dirá que ya los kitirimundi que yo te pago la entra, que si tu mar nos quiere caca dirá que ya los titirimundilla y que yo te pago la entrada, que si tu madre nos quiere que qued que ya los titirimundilla y que yo te pago la entrada, que si tu mar nos quiere.
José María Velázquez Gaztelu
Con la guitarra de Juan Carlos Romero Alegrías de Maite Martín. Y nada más, amigos, muchas gracias por habernos acompañado con Carlos Andúa en la edición. Nos despedimos de ustedes y les esperamos todos los lunes y miércoles, de 12 de la noche a una de la madrugada, Nuestro flamenco
Jacobo Rivero
con José María Velázquez Gaztelu.
Nuestro Flamenco
Radio Clásica - 23/06/26
“El Madrid flamenco de Jacobo Rivero”
En este episodio de “Nuestro Flamenco”, José María Velázquez Gaztelu conversa con el periodista, escritor y documentalista Jacobo Rivero sobre su libro “Candela: Memoria social de un Madrid flamenco”. El programa se sumerge en la importancia social, artística y cultural del mítico bar Candela en Lavapiés, un refugio clave del flamenco madrileño durante los años ochenta y noventa. Además, se escuchan grabaciones históricas de algunos de los flamencos más destacados mencionados en el libro, resaltando la convivencia intergeneracional y el papel de la ciudad de Madrid en la historia del género.
Durante el episodio se alternan canciones seleccionadas de figuras centrales en el libro, ejemplos destacados:
“El Candela fue un lugar de creatividad muy potente, pero sin duda alguna de un refugio para muchos flamencos [...] con un componente generacional y de época.”
— Jacobo Rivero (33:20)
“No, para nada. Yo creo que los bares y los lugares que se retienen en la memoria lo son porque hay una figura que los ha sabido desarrollar. En ese sentido Miguel fue un genio [...].”
— Jacobo Rivero sobre Miguel Aguilera (35:34)
“La idea del libro no era hacer un recopilatorio de anécdotas, sino hacer una especie de documental en formato libro, que a partir de una serie de personajes nos vayan describiendo lo que fue el Candela y que tenga los tres elementos fundamentales del flamenco: el cante, el toque y la guitarra.”
— Jacobo Rivero (43:25)
“Era la puerta de entrada para que mucha gente nos acercáramos al flamenco. Creo que tenía un poder de seducción, esas paredes, ese cartel de la cumbre flamenca de 1984, ese cartel impresionante de Camarón en París en el 87 [...].”
— Jacobo Rivero (50:28)
Cierre cálido de gratitud y de comunidad artística:
Este episodio subraya el valor de la memoria social en el flamenco y traza cómo un espacio como el Candela fue mucho más que un simple bar: se consagró como un lugar de acogida, experimentación y comunión artística. Las reflexiones de Rivero, unidas a las interpretaciones históricas de figuras emblema, conforman una evocadora crónica de un tiempo y un territorio flamenco esencial para entender la escena de Madrid y su impacto en la cultura española.
Para los interesados en la historia del flamenco y de Madrid, este episodio resulta imprescindible, tanto por las historias contadas como por la calidad musical de las grabaciones seleccionadas.